Surf 'n Destroy II
– La aventura empieza donde termina la comodidad
Surf 'n Destroy II no es un destino, sino que es el segundo paso. Es la actitud de salirse del camino cómodo, de buscar donde nadie busca, de encontrar lo lindo en la hostilidad.
Después de mostrar el lado más crudo y oscuro del surf con la primera edición de Surf 'n Destroy, en Underwave volvemos a salir a la ruta.
Pero esta vez, más lejos.

Quedate para explorar lo más profundo de nuestro país con nosotros. Día por día, el equipo te cuenta de su viaje a buscar la ola en Chubut.
Sí, en la Patagonia.

Día 1 – Cabo Raso: 19 horas de ruta en busca de olas
El equipo llegó a Cabo Raso después de 19 horas de ruta. No hubo olas, pero sí desconexión total.

«Después de 19 horas en ruta, finalmente llegamos a Cabo Raso, ese lugar perdido en el mapa donde no hay señal, ni electricidad, ni ruido que no sea el del viento soplando sin descanso.
Acá, todo es presente absoluto. La desconexión es total, y eso cambia todo. Bajamos las provisiones que habíamos traído, ordenamos las tablas y al toque salimos a recorrer los campos en busca de olas porque estábamos re manijas. Pero el mar tenía otros planes: no encontramos absolutamente nada surfeable. Y eso también es parte del surf —la paciencia, la espera, la incertidumbre.»

«Entonces, nos rendimos con gusto ante nuestro primer atardecer patagónico. Nos tiramos en un campo, abrimos unas Coronitas bien frías, y dejamos que el viento y el paisaje nos lleven.»

Día 2 – Cabito: primeras olas, desayuno frente al mar y calma
El equipo amaneció con el mar calmo y se metió al agua sin expectativas. Primeras olas y conexión.

«Nos despertamos a las 5:27, con el amanecer clavado y la promesa de que la mejor ola del día entraba bien temprano. Sin perder tiempo, nos fuimos directo a desayunar frente al mar, en esa playa de piedras donde rompía la ola. Estábamos a cuatro minutos de casa. Vivíamos en el spot.»

«Pero la mañana se despertó tranquila: olas chicas, tímidas. Así que cambiamos la ansiedad por calma —huevos revueltos, bananas, café caliente— y tiempo para encerar las tablas sin apuro. A eso de las 10, el mar empezó a acomodarse, las olas crecieron un poco, y nos metimos al agua. Sin presión. Solo por el placer de estar ahí. Volvimos al refugio con el viento en la cara, felices, y nos tiramos a ranchear, contemplar, dejar que el tiempo pase.»

Día 3 – Olas, lobos marinos y milangas: el día más movido
El equipo surfeó con lobos marinos, cocinó, jugó, y terminó el día entre olas perfectas.

«Este fue, sin dudas, el día más movido de todos. Desde que arrancó el sol, no paramos un segundo. Todavía con los efectos de los vinitos del día anterior, nos costó un poco activar, pero igual nos levantamos al amanecer y salimos en busca de olas.»

«Decidimos probar en otra bahía, escondida dentro de un campo, convencidos de que ahí podía estar mejor. Y si bien no era la ola de nuestras vidas, el tamaño alcanzaba para divertirse, reírnos, y compartir el mar con los lobos marinos que aparecían por todos lados, juguetones y curiosos.»

«Una experiencia inolvidable. De ahí volvimos directo a la casa, donde ordenamos todo, comimos algo y bajamos el material que veníamos generando durante los días anteriores. Fue un momento de balance y disfrute. Y como si fuera poco, Tom se volvió a lucir: se mandó unas milangas de pollo con verduras que nos dejaron listos para la siesta.»

«A la tarde salimos a hacer más contenido, y en el medio nos colgamos jugando al ping pong en el galpón del lugar. Entre risas y desafíos, se nos pasó el día. Cuando el sol empezó a caer, volvimos a esa misma bahía de la mañana, y esta vez sí: las olas estaban lindas y la luz del atardecer era perfecta. Nos quedamos hasta que se hizo de noche, completamente agradecidos por otro día lleno de naturaleza, amigos y mar. Nos fuimos a dormir temprano, porque el viaje todavía no había terminado.»

Acá dejamos créditos para el chef del equipo.
Día 4 – Pingüinos en Punta Tombo y despedida de Cabo Raso
El equipo dejó Cabo Raso y visitó la reserva de pingüinos más grande de Sudamérica.

«Nos tocó despedirnos de Cabo Raso temprano, con ese sabor a nostalgia que deja todo lo intenso. Hicimos unas fotos para Bridgestone Argentina, cargamos las camionetas y pusimos rumbo a Puerto Madryn, pero antes había una parada obligada: Punta Tombo.»



«Lo que vivimos ahí fue realmente mágico. Punta Tombo es la colonia de pingüinos de Magallanes más grande de Sudamérica.»

«Cada año, entre septiembre y abril, más de un millón de pingüinos llegan para reproducirse en esta reserva natural protegida. Y lo más increíble: podés caminar entre ellos, sin cercos, sin interferencias, en total libertad.»

«Había miles, de todas las edades, en todos los estados: anidando, caminando, nadando. Pero además, el paisaje era un desfile patagónico completo: vacas, aves, guanacos y más fauna que parecía salida de un documental. Fue un día distinto, de esos que te calman el cuerpo y te llenan el alma.»

Un respiro, una pausa perfecta en medio de la aventura. Y aunque ya estábamos llegando al final del viaje, todavía faltaba la frutilla del postre…
¡Nadar con lobos marinos!
Un encuentro totalmente esperado, pero completamente impensado. El equipo nadó con lobos marinos en su hábitat natural.

Quisimos pedirle al equipo que nos ponga en palabras las experiencias; recibimos directamente las fotos…



Los viajes que se hacen acompañado… tierra fértil para cultivar amistades. A todo corazón.
Bonus Track – Retratos del surf
Una tarde mágica e imágenes que resumen el espíritu de este viaje.




Presentamos la colección de ropa de surf más grande del invierno
Esta nueva edición es la colección más grande de hoodies que lanzamos hasta ahora, pero no se queda ahí. También incluye remeras, sweaters, pantalones cargo y pantalones oversize, gorros, camperas de corderoy y más. Prendas que no solo abrigan, sino que acompañan un estilo de vida.

Y como todo lo que hacemos, tiene un propósito:
Nos buscamos bien al sur, en Cabo Raso.
En búsqueda de lo desconocido con nuestros amigos de Corona, Ford, Bridgestone, Swell y Abramar, a buscar la ola pura de allá.
Lejos de la comodidad, pero en un viaje lleno de risas, nos volvimos a encontrar con ese surf rebelde y desafiante. Salimos de la comodidad para encontrar el surf más genuino de todos.

